Juan Michelini
El Plan Ceibal y la educación

Escribo para dar una posible explicación a porque el Plan Ceibal no ha dado los resultados esperados en el ámbito de clase. He sido voluntario tanto de Rap Ceibal como de Ceibal Jam, donde interactué con maestros, padres, niños y técnicos. También estudio Licenciatura en Sistemas y llevo mucho tiempo interesado en el efecto de la tecnología en la sociedad. Lamentablemente mis credenciales para hablar sobre este tema terminan ahí. Agradezco que se me corrija si presento algún dato erróneo.

El Plan Ceibal ha traído muy buenos frutos. Pero estos son distintos de los frutos esperados.

La integración social que ofrecen, la conexión con el mundo, la confianza que dan y el uso habitual de las ceibalitas es brillante. La sola presencia de una computadora en las manos de un niño, que no podría tenerla de otra forma, nos garantiza un futuro mejor.

Sin embargo, lo que se esperaba era otra cosa. Se esperaba que los maestros usaran las ceibalitas en clase. También se esperaba que los niños las usaran fuera de clase y que estas facilitaran el aprendizaje, no solo de temas de computación, sino de todos los temas dados en el aula. No hemos tenido éxito en esto.

Cualquier proyecto educativo puede ser claramente dividido en dos partes. Por un lado tenemos la estructura externa, la cual se reduce a crear buenas condiciones de trabajo tanto para el alumno como para el educador. Por otro lado, tenemos la estructura interna, la cual trata de valores, hábitos, conceptos y otras cuestiones intangibles.

La estructura externa es un tema bien entendido. Sabemos que las aulas tienen que estar bien iluminadas y bien ventiladas. Que los niños tienen que estar bien alimentados. Que se debe tener un recreo cada tanto tiempo y que también se precisan vacaciones.
Todos estos temas son bien entendidos y por lo tanto pueden ser planificados y presupuestados.

La estructura interna no es bien entendida. No sabemos como transmitir valores de forma efectiva. No sabemos cómo inculcar buenos hábitos. No sabemos cómo se hace para verificar que un niño entienda un concepto dado. Es cierto, existen técnicas. Se mira mal a aquellos que no siguen dichos valores. Se castiga a quienes no siguen buenos hábitos y se premia a los que sí. Se hacen preguntas y se les da problemas a los niños para resolver. Pero ninguna técnica puede dar garantías. De hecho muchas veces terminan logrando exactamente lo opuesto a lo que se pretendía.

Toda persona que haya intentado explicar una idea de mínima dificultad a otra persona sabe las dificultades que esto presenta. Aún entre personas que comparten una preparación técnica y aún cuando la otra persona se muestra dispuesta a entender, la tarea sigue siendo de la mayor dificultad.

¡Imagínese entonces lo imposible de la tarea del maestro! Tiene que transmitir una serie de ideas a una clase entera de alumnos, muchos de los cuales ni siquiera quieren estar ahí, y tiene que hacerlo en un tiempo sumamente limitado. La tarea intelectual de dar una clase es inabarcable.

El resultado educativo está lejos de ser óptimo, pero es impresionante que lleguemos a tal resultado.

Suena entonces poco sensato pedirle al maestro, el cual tiene extensa experiencia y preparación en el área de pedagogía y no en informática, que se tome el tiempo de entender algo tan complejo como una computadora y encima que lo integre en el aula. El problema entonces se torna doble. Hay que primero crear estructuras internas en los maestros, para que estos a su vez las creen en los alumnos.

La otra cara de la moneda sería enseñar pedagogía los técnicos en computación y hacer que estos creen actividades que sirvan el aprendizaje. Pero esto presenta exactamente el mismo problema.

Precisamos una solución que nos permita separar claramente el trabajo del educador y el del técnico. Ambas tareas son por naturaleza extremadamente complejas y por lo tanto es muy beneficioso separarlas en todo lo posible.

También cabe recalcar que las estructuras externas son mucho más manejables. Por lo tanto también nos sería muy beneficioso traducir el problema de estructura interna en uno de estructura externa.

Afortunadamente existe una solución que cumple con ambos requisitos.

En el presente momento todo alumno se ve obligado a aprender los temas al ritmo que son dados en clase. Dado que cada alumno tiene sus tiempos, esto no es efectivo.

Además el maestro se ve limitado a dar unas pocas exposiciones de cada tema. Dado que cada alumno responde mejor a una forma de exposición en particular, esto no es eficiente.

El maestro pasa la mayor parte de su tiempo exponiendo el mismo material y de la misma forma que lo hace todos los años. Dado que dicho tiempo podría ser aprovechado en guiar a los alumnos más confundidos, esto no es eficiente.

Estos problemas de efectividad y eficiencia son claramente de estructura externa. Pero su solución aliviaría enormemente el problema de la estructura interna facilitando entonces la tarea del maestro.

La solución externa podría ser entonces la creación de videos cortos (de 8 a 15 minutos) que expliquen un tema en particular. Los videos en sí no serían más que un pizarrón virtual con una voz en off.

Bajo este sistema el alumno podría aprender en cualquier momento y de cualquier año. Facilitando entonces que siga el ritmo del curso. Además se podría tener el mismo tema expuesto de varias maneras distintas, permitiendo que el alumno elija la que encuentra más clara. También liberaría al maestro para concentrarse en los alumnos que estén más perdidos.

Desde el punto de vista del educador, esto no presenta mucha dificultad. Los videos en sí tendrían un formato similar a la exposición en la cual están acostumbrados. La disponibilidad de estos videos no aumenta la complejidad de la tarea del educador y de hecho podrían incorporarse en el aula sin cambiar radicalmente el funcionamiento de la misma.

Desde el punto de vista del alumno, se libera mucha de la presión. Podría seguir un ritmo más acorde y explicaciones que encuentre más claras. Además que podría repetir el mismo tema (ya sea con la misma exposición o no) cuantas veces crea necesario sin presión social. Por ultimo, si el alumno no entiende o tiene dudas, encontraría a un maestro mucho más disponible.

Desde el punto de vista del técnico, la tarea se reduce a crear herramientas para crear dichos videos, crear herramientas para transmitirlos y asegurarse que los alumnos puedan verlos.

Todas estas tareas, aunque presentan dificultad, son manejables.

Desde el punto de vista de quien instrumente la solución, la solución no requiere grandes gastos y puede ser hecha incrementalmente. Además la solución tiene por lo menos un precedente exitoso (Ver khanacademy.org). Esto hace que haya instrumentaciónes manejable.

Espero haberme expresado claramente.